Me dolía a menudo la cabeza. Empezaba con un leve mareo y una molestia concentrada en un punto a unos centímetros de la frente, dentro de mi cerebro. Ese pinchazo podía permanecer allí horas, latiendo incluso con vida propia. Los medicamentos ideados para combatir las jaquecas nunca me hacían ningún efecto.
Cuando ya no soportaba más el dolor retiraba el alfiler de mi propio muñeco de vudú.
27 abril 2005
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
4 comentarios:
Esto mismo le pasa a un porron de parejas en la cama.
Por eso siempre hay que llevar junto la caja de preservativos, una de aspirinas :-) :-) :-)
Estás descubriendo tu lado más oscuro. Si sigues así, pronto vestirás de negro. ;-)
Interesante, bien llevado. Algo rebuscado al final, quizá demasiado masoquista :), pero funciona.
Si funciona. Lo del vudú me refiero... Ya lo comprobarás... ;-)
Publicar un comentario